Los mitos, en este sentido, forman parte del sistema de creencias de un pueblo o cultura. Considerados en conjunto, los mitos conforman una mitología. La mitología, como tal, es la que sustenta la cosmovisión de una cultura, es decir, el conjunto de relatos y creencias con los cuales un pueblo se ha explicado tradicionalmente a sí mismo el origen y razón de ser de todo lo que lo rodea.
En este sentido, los mitos ofrecen explicaciones sobre el origen del mundo (cosmogonía), de los dioses (teogonía), del hombre en la Tierra (antropogénicos), de la fundación de las culturas y las naciones (fundacionales), de los seres, las cosas, las técnicas y las instituciones (etiológicos), así como sobre el origen del bien y el mal (morales) y relatos asociados con la idea del fin del mundo (escatológicos).
Los mitos responden preguntas existenciales (¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué estamos aquí?) y ofrecen explicaciones tradicionalmente aceptadas por el pueblo, que se han venido trasmitiendo de generación en generación a lo largo de los siglos de manera oral o escrita.
Como mito, por su parte, también se puede designar aquella historia ficticia de elaboración literaria en la cual se condensa alguna realidad humana y que tiene determinada significación universal, como el mito de Sísifo, que proviene de la mitología griega y que Albert Camus recreó en un libro.
Asimismo, un mito puede ser una persona o cosa a la cual se le han atribuido determinadas cualidades, características o excelencias que carecen de fundamento o que son deliberadamente falsas. Por ejemplo, el mito de la pobreza de la Iglesia católica.
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